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Los ajedrecistas, sobre todo los de la segunda mitad de este siglo, han entendido mucho de lo aquí dicho de un modo intuitivo. En efecto, creemos que muchos estudian ahora la teoría de las aperturas buscando precisamente provocar estos giros y situaciones caóticos de tal modo que el contrincante se vea sorprendido, y quede en consecuencia en situación inferior, o, por lo menos, corto de tiempo de meditación.

Durante la década pasada un programador en Los Estados Unidos de América, Feng-Hsiung Hsu, construyó la computadora especializada en ajedrez llamada Deep Thought. Veáse [10]. Su fuerza era del orden de un maestro internacional fuerte y funcionaba por medio de un chip que él mismo había diseñado. La IBM se interesó en el asunto, y financió un proyecto experimental nuevo y ambicioso en el área de programación en paralelo con Hsu al mando. Se pusieron a trabajar en paralelo dos computadoras ya capaces por separado de trabajar con procesos en paralelo. Véase [9]. El resultado se llama Deep Blue, en honor al color representativo de la IBM. En tres minutos (el tiempo promedio de meditación por jugada) las computadoras pueden calcular 20 mil millones de jugadas. Esto es suficiente para calcular cada jugada y contrajugada con 12 jugadas de anticipación, y hasta 30 jugadas en líneas específicas de ataque.

Hsu calculaba en 1990, cuando estaba comenzando la construcción de la máquina, que la fuerza de Deep Blue iba a ser por ahí de unos 4000 puntos ELO, suficiente para jugar al gato y al ratón con Kasparov. Sin embargo, en 1996 tuvo lugar un match entre ambos y ganó Kasparov confortablemente. Un año después volvieron a jugar, con un Deep Blue muy fortalecido, y ganó este último con un margen de solamente una partida. Cómo es posible, considerando que la computadora calculó millones de variantes más que Kasparov? Creemos que, debido a la naturaleza caótica de ajedrez, la capacidad de la máquina de poder calcular variantes no es en sí tan determinante. La mente humana tiene una facultad especial, llamemosla intuición, que le permite saber cosas de un modo extraño, como si fuera directamente, sin que necesariamente medie el cálculo lógico. La intuición, de algún modo, echa una mirada al casi infinito número de variantes y llega a conclusiones valederas, aun sin haberlas calculado explícitamente. Algo así dijo un miembro del equipo de la IBM después del match: "La lección es que los maestros como Kasparov realizan una computación misteriosa que no podemos decifrar." Si el ajedrez no fuera caótico, una computadora como Deep Blue agotaría las posibilidades, y jugaria perfectamente. Pero en una situación caótica la intuición humana tiene la oportunidad de preponderar.

Los conceptos estratégicos superiores del ajedrez, tales como la acumulación de pequeñas ventajas, el jugar con un plan, la sobreprotección de puntos cruciales, etc., actúan como atractores que pone el jugador humano para llevar a las variantes a situaciones en que él ya conoce, donde él ya sabe que las piezas van a ejercer gran actividad y presión sobre el otro bando. Es un tipo diferente de pensamiento al del análisis de jugadas; aquí el análisis más bien se realiza para verificar si el plan escogido se puede llevar a cabo en la práctica. Este es el tipo de razonamiento que es más difícil simular en una máquina.

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